Los interruptores están diseñados para soportar una corriente máxima (Amperios) y una tensión máxima (Voltios).
Se debe seleccionar el interruptor apropiado para el uso que se requiera, o dimensionado a las condiciones de trabajo, ya que si este se sobrecarga se daña.
Son dispositivos de construcción sencilla; se emplean los mismos elementos interruptivos para todas las tensiones, lo cual reduce el almacenaje y el costo de las piezas de repuesto.
Pueden efectuar recierres con tiempos mínimos y potencias de corto circuito elevadas.
El mantenimiento es sencillo y rápido. No tiene peligro de incendio.
